Estándares de la Membresía 2018-09-11T10:37:31+00:00

Membresía

               

Outpost Centers International traza sus raíces a Madison College, el ministerio original auto-sustentable de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Iniciado por E.A. Sutherland y P.T. Magan, esta institución continúa hoy siendo el modelo para ministerios auto-sustentable alrededor del mundo.

Madison College se estableció para proporcionar una educación que equiparía a las personas para el servicio dentro de la misión, tan rápido y tan a fondo como fuese posible. Al trabajar como miembros laicos, los fundadores apoyaron a la iglesia sin aumentar su carga financiera. El colegio estaba alineado con los principios y la misión de la iglesia, y los trabajadores y estudiantes fueron alentados para apoyar a la iglesia con sus talentos y finanzas. Esta relación estrecha y complementaria entre la iglesia y los ministerios laicos es esencial para el trabajo auto-sustentable. Este concepto sigue siendo fuerte hoy dentro de OCI y sus ministerios miembros.

El consejo de Elena de White nos conduce y nos guía en esta obra:

“La escuela de Madison… brinda un entrenamiento práctico que adapta al estudiante para salir al campo al que se le llama como un misionero de sostén propio… Ellos han estado aprendiendo a ser auto-sustentables, y un entrenamiento más importante que este no podrían recibir.” (Traducido de: Colección Spalding y Magan, pág. 423).

“El Señor nos ha indicado repetidamente que debemos trabajar en las ciudades desde puestos de avanzada ubicados fuera de ellas. En esas ciudades debemos tener casas de culto, como monumentos de Dios, pero las instituciones destinadas a la publicación de la verdad, a la curación de los enfermos y a la preparación de los obreros deben establecerse fuera de las ciudades. Es especialmente importante que nuestra juventud sea protegida de las tentaciones de la vida en la ciudad.” (Mensajes Selectos, vol. 2, p. 411).

Estableciendo los Estándares

OCI se esfuerza por inculcar principios Bíblicos y del Espíritu de Profecía en su trabajo y dentro de las vidas de sus miembros. Los siguientes estándares pretenden expresar los principios que deben aplicarse en una vida dedicada a Cristo. Se espera que cada ministerio implemente estas normas en su funcionamiento.

OCI se esfuerza por inculcar principios Bíblicos y del Espíritu de Profecía en su trabajo y dentro de las vidas de sus miembros. Los siguientes estándares pretenden expresar los principios que deben aplicarse en una vida dedicada a Cristo. Se espera que cada ministerio implemente estas normas en su funcionamiento.

A su vez, estos son principios, no reglas; estándares establecidos para aumentar la eficacia de nuestro servicio, no limitar nuestros movimientos a un rango predefinido. Nuestra recomendación es que cada ministerio use estos estándares como una base para definir con oración sus propias normas específicas.

Salvación por la Fe

La salvación se nos concede como un don gratuito, hecho posible por la muerte y resurrección de Jesús. No podemos hacer nada para ganarla a través de nuestras acciones y comportamiento; simplemente debemos aceptar Su sacrificio.

“Todo lo que podemos hacer para asegurar nuestra propia salvación es aceptar la invitación que Dios nos ha dado. Cristo ha hecho la expiación en nuestro favor, y ninguna acción o servicio de nuestra parte puede borrar una sola mancha de nuestras propias vestiduras.” (Seventh-day Adventist Bible Commentary, vol. 6, p. 1071) Sólo aceptar el manto de justicia que ha sido limpiado en la sangre de Jesús nos permitirá ser irreprensibles delante de Dios, justificados solo por la fe.

“Mediante la fe, el creyente pasa de la posición de un rebelde, un hijo del pecado y de Satanás, a la posición de un leal súbdito de Jesucristo, no en virtud de una bondad inherente, sino porque Cristo lo recibe como hijo suyo por adopción. El pecador recibe el perdón de sus pecados, porque estos pecados son cargados por su Sustituto y Garante. El Señor le dice a su Padre celestial: “Este es mi hijo. Suspendo la sentencia de condenación de muerte que pesa sobre él, dándole mi póliza de seguro de vida -vida eterna- en virtud de que yo he tomado su lugar y he sufrido por sus pecados. Ciertamente, él es mi hijo amado”. De esa manera el hombre, perdonado y cubierto con las hermosas vestiduras de la justicia de Cristo, comparece sin tacha delante de Dios.” (Fe y Obras, p.107).

Relacionado con Dios

Para permanecer espiritualmente vivos, necesitamos alimento espiritual. Sin el estudio diario de la Biblia y la oración, caeremos del camino estrecho y perderemos nuestra conexión con Dios.

Acogemos con alegría a un Sustituto dispuesto a soportar la muerte que nuestros pecados exigen, y nos maravillamos de esa gracia que puede “guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria” (Judas 24). Pero eso por sí solo no es suficiente. “La vida espiritual se sostiene por medio del alimento espiritual. Debemos mantener el hábito del estudio devocional de la Biblia y la oración si queremos alcanzar la santidad.

Solamente podemos esperar vivir la vida que “está escondida con Cristo en Dios” (Col. 3:3) y terminar su obra, si hablamos todos los días con Dios en oración y escuchamos su voz hablándonos desde la Biblia. … “Por medio de la oración sincera nos ponemos en comunicación con la mente del Infinito”, pero “sin oración incesante y vigilancia diligente, corremos el riesgo de volvernos indiferentes y de desviarnos del sendero recto” (El Camino a Cristo, pp. 96, 94).” (Manual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, p. 139).

Relacionados entre Sí

Así como Cristo nos amó más que a sí mismo, así debemos poner a otros antes que a nosotros mismos. Trabajamos para la salvación de los que nos rodean, sin tener en cuenta ningún sacrificio necesario de nuestra parte.

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39b RVR1960). No sólo debemos favorecer a los demás como nos favorecemos a nosotros mismos, sino que debemos favorecer a otros como Dios nos favorece, con un amor tan puro y poderoso que sacrificaríamos cualquier cosa, incluso la vida, por el bien de los demás. “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,… sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” (Filipenses 2:5, 7, 8 RV1960). [Por lo tanto] “nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” (Filipenses 2:3, 4 RV1960).

“Debemos amarnos y respetarnos mutuamente, no obstante las faltas e imperfecciones que no podemos menos de observar.” (El Camino a Cristo, p. 121).

Cuanto más estrictos sean los estándares que adoptemos, mayor será la hipocresía si no nos sostenemos mutuamente con el mayor cuidado y ternura.

Guardando el Sábado

El Sábado es un regalo de Dios, un monumento de Sus poderes creativos y un anticipo del cielo. En el día de reposo, dejamos de lado los cuidados del mundo, y entramos en el descanso espiritual con nuestro Creador.

Al final de la semana de la creación, el Señor dio a luz su acto de coronación: Adán. Pero Adán no entró en este mundo trabajando, entró en la vida a través del descanso (el Sábado). Aquí Dios le presentó al el mundo como un regalo.

De la misma manera, entramos en la vida eterna por medio del reposo, y no por obras. “Toda la obra es del Señor desde el principio hasta el fin” (Señales de los Últimos Tiempos, 6 de marzo de 1893). “Por lo tanto, queda un reposo (guardar un sábado, aclaración) para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel descanso, para que ninguno caiga… ” (Hebreos 4: 9-11). No podemos nada más que caer, si no sabemos entrar en Su descanso cesando de nuestras propias obras.

La sagrada institución del Sábado representa no sólo un monumento de Su poder creativo, sino también un testimonio de abandono personal, depositando toda nuestra confianza solo en Su cuidado. Una vez a la semana, el pueblo de Dios deja todo lo demás para disfrutar de Su presencia. “En Su presencia hay plenitud de gozo; A su diestra son placeres para siempre” (Salmo 16:11 RV1960). Así es como debe ser el día de reposo.

Reverencia en la Adoración

Mientras adoramos a nuestro omnipotente Salvador, un sentimiento de temor nos invade. Nuestros pasos, nuestras voces y nuestros pensamientos reflejan un espíritu de humildad y reverencia.

Los cristianos que tienen conciencia acerca de la omnipotencia de Dios, Su santidad y Su amor, van a manifestar siempre y bajo todas las circunstancias, un espíritu de profunda reverencia hacia Él, Su Palabra y Su adoración. “La humildad y la reverencia deben caracterizar el comportamiento de todos los que se allegan a la presencia de Dios.” (Patriarcas y Profetas, p.256). Reconocerán que “La hora y el lugar de oración son sagrados, porque Dios está allí” (Obreros Evangelicos, p. 187).

“Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de Él toda la tierra.” (Habacuc 2:20 RV1960).

Salud y Temperancia

Nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, y es nuestro deber cuidarlo. La buena salud nos permite vivir vidas más largas, más eficaces y más agradables y nos ayuda a mantener nuestras mentes claras para funcionar adecuadamente y poder representar a nuestro Creador de una mejor manera

Respaldamos los ocho principios naturales para la salud total: nutrición, ejercicio, agua, sol, temperancia, aire, descanso y confianza en Dios.

“Dios nos dio gran luz sobre los principios de salud, y la investigación científica moderna confirmó abundantemente estos principios.” (Manual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, p. 142). Se nos advierte que “Los que están en situación de poder seguir un régimen vegetariano, pero prefieren seguir sus propias inclinaciones en este asunto, comiendo y bebiendo como quieren, irán descuidando gradualmente la instrucción que el Señor ha dado tocante a otras fases de la verdad presente, perderán su percepción de lo que es verdad” (Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, p. 482).

El Espíritu de Profecía nos da algunas pautas específicas:

Para conocer los mejores alimentos, debemos estudiar el plan original de Dios para la dieta del hombre. “Los cereales, las frutas carnosas, los frutos oleaginosos, las legumbres y las hortalizas constituyen el alimento escogido para nosotros por el Creador. Preparados del modo más sencillo y natural posible, son los comestibles más sanos y nutritivos. Comunican una fuerza, una resistencia y un vigor intelectual que no pueden obtenerse de un régimen alimenticio más complejo y estimulante.” (Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, p. 95).

“La reforma alimenticia debe ser progresiva. A medida que van aumentando las enfermedades en los animales, el uso de la leche y los huevos se vuelve más peligroso. Conviene tratar de substituirlos con comestibles saludables y baratos.” (Ministerio de Curación, p. 247).

“No prescribimos un régimen definido.” (Testimonios para la Iglesia, vol. 9, p.127). Si no siente preocupación por comer cierto alimento, entonces hágalo y sea feliz. Pero, si usted come, dudando si debe o no, entonces va en contra de sus creencias, y eso está mal. Cualquier cosa que haga en contra de sus creencias es un pecado. (Romanos 14:22, 23)

“Os ruego… que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 Pedro 2:11), es el lenguaje que usa el apóstol Pedro. … Es una advertencia de las más fuertes contra el uso de estimulantes y narcóticos tales como el té, el café, el tabaco, el alcohol y la morfina.” (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, p. 74).

Vestido

La modestia y la sencillez con buen gusto deben caracterizar nuestra vestimenta. Somos representantes de Cristo, no esclavos de las últimas tendencias.

La verdadera religión cautiva a toda la persona, corazón, mente y alma. Entonces la persona se convierte en una “nueva criatura; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17 RV1960). Y, cuando se enfrenta a un mundo de costumbres cambiantes, donde las modas son adaptadas para la exhibición orgullosa, retrocede debido a nuevos gustos, nuevos motivos y nuevos deseos. Su vestido ya no es simplemente “el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.” (1 Pedro 3:3, 4 RV1960).

“El vestir sencillamente y abstenerse de ostentar joyas y adornos de toda clase está de acuerdo con nuestra fe.” (Testimonios para la Iglesia, vol. 3, p. 404).

“Pero nuestra vestimenta, si bien modesta y sencilla, debe ser de buena calidad, de colores decentes y apropiada para el uso. Deberíamos escogerla por su durabilidad más bien que para la ostentación. Debe proporcionarnos abrigo y protección adecuada.” (Mensajes para los Jóvenes, p. 248). Nuestra vestimenta debe caracterizarse por “la gracia, la belleza, la idoneidad de la simplicidad natural.” (Mensajes para los Jóvenes, p. 249).

Finalmente, debemos saber que nuestras personalidades son reveladas por los estilos que adoptamos. “Vi”, dice Elena de White, “que la apariencia exterior es un índice del corazón.” (Testimonios Para la Iglesia, vol. 1, p. 62). Y ella advierte, “La obediencia a las modas está invadiendo nuestras iglesias adventistas, y está haciendo más que cualquier otro poder para separar de Dios a nuestro pueblo.” (Testimonios para la Iglesia, vol. 4, p. 639).

Simplicidad

Como cristianos, nuestro objetivo es elevar a Cristo en todo lo que hacemos, no por distracciones vistosas, sino por la clara presentación del amor y la verdad. Las demostraciones extravagantes sirven solamente para enmascarar una falta interior de confianza y seguridad, pero una vida llena de paz en Dios brillará por sí misma.

La simplicidad caracteriza la vida que descansa en Cristo. La inseguridad, por otra parte, se presenta como pompa y orgullo para reemplazar la falta de poder interior y auto estima. Por medio de la exhibición y ostentación se espera recibir respeto, pero “Comparada con todo esto, la vida de Cristo establecía un marcado contraste. … Al nacer en el ambiente más tosco, al compartir un hogar y una vida humildes y la ocupación de un artesano […] e identificarse con los trabajadores desconocidos del mundo.” (La Educación, p. 98). Nada disminuyó la fuerza de su verdadero ser y autoestima.

“En armonía con estos principios, la sencillez y la economía deben caracterizar nuestros ejercicios de colación de grados, las ceremonias matrimoniales en nuestras iglesias y todos los demás servicios de la iglesia” (Manual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, p. 144).

Lectura

Lo que colocamos en nuestros cerebros, es en lo que nos convertimos. El material de lectura debe ser cuidadosamente seleccionado, basado en los estándares establecidos en Filipenses 4:8: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”

“La mente … se construye por aquello con que se alimenta; y nos corresponde a nosotros determinar con qué debe ser alimentada.” (traducido de: The Faith I Live By, p.20). “Es una ley del espíritu humano que nos hacemos semejantes a lo que contemplamos. El hombre no se elevará más allá de sus conceptos acerca de la verdad, la pureza y la santidad. Si el espíritu no sube nunca más arriba que el nivel humano, si no se eleva mediante la fe para comprender la sabiduría y el amor infinitos, el hombre irá hundiéndose cada vez más.” (Patriarcas y Profetas, p.79), porque “la mente se adapta… gradualmente a las materias en las cuales se le enseña a espaciarse.” (Mente, Carácter y Personalidad, vol. 2, p. 432).

Esto se aplica con fuerza singular al material impreso. “De hacer muchos libros”, declara Salomón, “no hay fin” (Eclesiastés 12:12 RV1960). Y no obstante el valor educativo en algunas de estas publicaciones interminables, es sobre todo una mezcla de ideas recogidas del árbol del bien y del mal. Y el Señor nos exhorta a no “[crear] un disgusto por los deberes prácticos de la vida” (Consejos para Padres, Maestros y Estudiantes, p. 371) por causa de la lectura de lo ficticio, romántico o no esencial.

Medios Electrónicos

La radio y la televisión, así como los libros, son recursos valiosos, pero debemos elegir cuidadosamente las cosas que escuchamos y vemos.

Nada educa a las masas con más rapidez o más profundidad que la radio y la televisión. Desafortunadamente, la mayor parte de la programación no se produce con la mente puesta en las cosas celestiales. Así que, “Si no usamos el discernimiento y la decisión, [radio y televisión] convertirán nuestros hogares en teatros y escenarios de espectáculos comunes y sórdidos.

La seguridad para nosotros mismos y para nuestros hijos se halla en que nos decidamos, con la ayuda de Dios, a seguir el consejo del apóstol Pablo:“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).” (Manual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, p. 145).

Recreación y Entretenimiento

La recreación es una actividad diseñada para refrescar y recargar las energías del cuerpo y la mente. Esto lo hacemos con la gloria de Dios en mente, participando en actividades que son ennoblecedoras y que alientan a la armonía.

“Hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31 RV1960).

“Muchas de las diversiones que son populares en el mundo hoy, aun entre aquellos que se llaman cristianos, tienden al mismo fin que perseguían las de los paganos. Son, en verdad, pocas las diversiones que Satanás no aprovecha para destruir las almas. … En toda reunión de placer donde se fomente el orgullo o se dé rienda suelta al apetito, donde se le induzca a uno a olvidarse de Dios y a perder de vista los intereses eternos, allí está Satanás rodeando las almas con sus cadenas.” (Patriarcas y Profetas, p. 491).

También debe reconocerse que cualquier actividad que fomente la rivalidad en lugar de la cooperación amorosa es una ofensa a Dios, porque su tendencia es tensar las tiernas relaciones que disfrutamos unos con otros.

Música

La música es uno de los tópicos más debatidos. Creada para nuestro deleite y crecimiento, ha sido degradada hasta el punto en que debemos ejercer el máximo cuidado al seleccionar las canciones que escuchamos y cantamos. Buscamos música que nos eleve más cerca de Dios sin tomar control de nuestras emociones.

“Se empleaba la música con un propósito santo, para elevar los pensamientos hacia aquello que es puro, noble y enaltecedor, y para despertar en el alma la devoción y la gratitud hacia Dios.” (Patriarcas y Profetas, p. 644). Jesús “Mantenía comunión con el Cielo mediante el canto.” (El Deseado de Todas las Gentes, p. 54).

“La música es una de las artes más sublimes. La buena música no solo proporciona placer, sino también eleva la mente y cultiva las más finas cualidades. Dios usó a menudo los cantos espirituales para conmover el corazón de los pecadores y llevarlos al arrepentimiento.” (Manual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, p. 146). Pero como todo lo demás, la música ha sido degradada con el propósito de destruir los ritmos finos del alma y dañar la moralidad.

Relaciones Sociales

La amistad y el compañerismo son importantes para nuestro bienestar. Nos gusta interactuar, teniendo en cuenta que cada comunicación es una oportunidad para crecer y dar gloria a Dios.

“Dios nos dio el instinto social para nuestro deleite y provecho. “Merced al trato mutuo, el entendimiento se pule y refina; por el trato social, se formalizan relaciones y amistades que acaban en una unidad de corazón y en una atmósfera de amor agradables a la vista del cielo.” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 438). … tales asociaciones deben mantenerse en un plano elevado, y con el debido respeto a las normas y las restricciones que fueron prescritas para la protección de la sociedad y de la persona. El propósito de Satanás es pervertir todo lo bueno; y la perversión de lo mejor a menudo conduce a lo que es peor.” (Testimonios para la Iglesia, vol. 6, p. 176) (Manual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, p. 147).

Cortejo y Matrimonio

En el matrimonio podemos experimentar un poco de la relación de Dios con nosotros. Sin embargo, al buscar un compañero de vida, no debemos ser llevados por emociones engañosas. Entrar en una relación es un proceso que debe disfrutarse, pero también es un proceso que requiere mucha oración, guía y el más alto nivel de autodisciplina.

Debido a que la atracción natural entre hombres y mujeres es tan fuerte, a menudo juega en manos del enemigo. A través de la historia vemos hombres y mujeres de comportamiento impecable, que fueron derrotados por una sutil y seductora atracción del género opuesto. “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.” (1 Corintios 10:12 RV1960).

“[Satanás] se ocupa activamente de influir sobre quienes no se han de llevar bien para que unan intereses. Él se regocija en esta obra, pues por ella puede producir más miseria e irremediable desgracia a la familia humana que si ejerciera toda su habilidad en cualquier otro sentido.” (Mensajes Para los Jóvenes, p. 321).

De hecho, “la mayoría de los matrimonios de nuestro tiempo, y el modo en que se llevan a cabo, los convierten en una de las señales de los últimos días. Los hombres y mujeres son tan persistentes, tan obstinados, que Dios está fuera de la relación. La religión es dejada a un lado, como si no tuviera ninguna parte para actuar en este asunto solemne e importante.” (The Review and Herald, 25 de septiembre de 1888).

“No se han de favorecer los matrimonios tempranos. Un compromiso tan importante como el matrimonio y de resultados tan trascendentales no debe contraerse con precipitación, sin la suficiente preparación, y antes de que las facultades intelectuales y físicas estén bien desarrolladas.” (Mensajes Para los Jóvenes, p. 310).

Busque a un creyente: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos” (2 Corintios 6:14 RV1960). “Por puros y rectos que sean los principios de una persona, la influencia de un cónyuge incrédulo tenderá a apartarla de Dios.” (Patriarcas y Profetas, p. 172).

Pesar y vigilar: “Los que piensan en casarse deben pesar cada sentimiento y cada manifestación del carácter de la persona con quien se proponen unir su suerte.” (Ministerio de Curación, p. 277).

Ore: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” (Santiago 1:5 RV1960). “Si los hombres y las mujeres tienen el hábito de orar dos veces al día antes de pensar en el matrimonio, deberían orar cuatro veces diarias cuando tienen en vista semejante paso.” (El Hogar Cristiano, p. 61).

Consejo: “Mas en la multitud de consejeros hay seguridad.” (Proverbios 11:14 RV1960). “La razón por la cual los jóvenes cometen tan graves errores, reside en que no aprenden por la experiencia de los que han vivido más que ellos.” (Consejos a los Maestros, p. 213). “Si gozan de la bendición de tener padres temerosos de Dios, consúltenlos. Comuníquenles sus esperanzas e intenciones, aprendan las lecciones que la vida les enseñó y les ahorrarán no pocas penas.” (Mensajes Para los Jóvenes, p. 308).

El matrimonio “Estaba destinado a ser una bendición para la humanidad. Y lo es siempre que el pacto matrimonial sea sellado con inteligencia, en el temor de Dios, y con la debida consideración de sus responsabilidades.” (El Hogar Cristiano, p. 14).

Educación

Cristo es el centro de nuestra educación. Él es el que creó todo lo que estudiamos, y un mayor conocimiento y comprensión de Él y Sus obras nos deja mejor preparados para presentarlo a los no creyentes.

Ninguna educación es digna del nombre si Él “en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” es omitido (Colosenses 2:3 RV1960).

“En el Maestro enviado por Dios halla su centro toda verdadera obra educativa. … En presencia de semejante Maestro, de semejante oportunidad para obtener educación divina, es una necedad buscar educación fuera de Él, esforzarse por ser sabio fuera de la Sabiduría; ser sincero mientras se rechaza la Verdad; buscar iluminación aparte de la Luz, y existencia sin la Vida; apartarse del Manantial de aguas vivas, y cavar cisternas rotas que no pueden contener agua.” (La Educación, p. 75).

  • Jesús educa a través de la Biblia: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16, 17).
  • Jesús educa por medio del Espíritu Santo: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas” (Juan 14: 26 RV1960). “Dios puede enseñaros en un momento, por su Espíritu Santo, más de lo que podríais aprender de los grandes hombres de la tierra.” (Testimonios para los Ministros, p. 119).
  • Jesús educa a través de la naturaleza, el trabajo útil y las experiencias de la vida: “[Jesús] Obtuvo su educación directamente de las fuentes indicadas por el cielo, del trabajo útil, del estudio de las Escrituras y la naturaleza, y de las vicisitudes de la vida, que constituyen los libros de texto de Dios, llenos de instrucción para todos los que los buscan con manos dispuestas, ojos abiertos y corazón comprensivo.” (La Educación, p. 70).

Conclusión

Dios nos ha dado instrucciones para nuestro estilo de vida que, cuando se aplican, obtenemos como resultado vidas más sanas y felices. Con base en esas instrucciones, estos estándares se establecen, no como una regulación sino como una expresión del corazón, de nuestra fe en Cristo y nuestro compromiso con Él. Esto es vital a medida que consideramos el aspecto triple de nuestra personalidad -mental, física y espiritual- reconociendo que la forma en que vivimos afecta nuestra experiencia espiritual, así como nuestra representación de Cristo ante quienes nos rodean.